Un clásico de herencia europea pero con corazón bien nuestro. Su aroma suave y su textura untuosa lo hacen súper versátil: va bien en una picada, se luce en un sándwich y se funde de maravilla.
El broche de oro para tus comidas. Estacionado con paciencia para lograr ese sabor intenso, picantito y la textura crocante justa. Rállalo sobre tus pastas y sentí cómo transforma todo el plato.